Este tipo de estancias urbanas compartidas está ganando protagonismo en España. El modelo se sitúa a medio camino entre el alquiler compartido tradicional y las residencias de estudiantes, ofreciendo alojamientos con servicios incluidos y espacios comunes diseñados para la convivencia.
Quienes optan por este tipo de alojamiento suelen valorar la comodidad, la ubicación y los servicios integrados. Por ello, el coste puede ser superior al de un alojamiento compartido convencional en ciudades como Madrid o Barcelona, donde el precio medio de un espacio en un piso compartido ronda los 400 o 500 euros mensuales. En cambio, las estancias con servicios incluidos pueden alcanzar precios más elevados debido a las prestaciones adicionales y al equipamiento del alojamiento.
El atractivo de este modelo reside en la combinación entre espacios privados para hospedarse y zonas comunes pensadas para la interacción. De este modo, los residentes disponen de un entorno que facilita la convivencia, el intercambio de experiencias y la creación de conexiones mientras disfrutan de su estancia en la ciudad.